Las “Exit Polls” o freír huevos con aceite de motor

julio 23, 2018

Por: Jorge Alejandro Sánchez Rojas | MSc. en Planificación Estratégica

Una Exit Poll o “encuesta a boca de urna”, es un instrumento de medición relativa consistente en la conducción de breves entrevistas realizadas a los votantes a su salida del ejercicio del voto.

El planificador tiene en este instrumento un recurso valioso para obtener información adicional sobre los efectos de la campaña que planificó para su candidato; no obstante, para que estos beneficios se den, es necesario pensar un poco fuera de la caja y comprender que preguntarle a la gente por quién votó no es la única pregunta que puede hacerse en una exit poll.

El planificador electoral requiere de un poco de sagacidad, de suspicacia y organizar este tipo de actividad para encontrar elementos de información subyacente que pudieran potenciar el comportamiento postelectoral del candidato y del partido.

Usted se preguntará -si ya las elecciones se están dando, no hay mucho que cambiar, entonces, ¿para qué sirve? -. Bien, hay una serie de consideraciones a tomar en cuenta.

Inicialmente, es un error asignarle una exactitud quirúrgica a la exit poll: la persona responde como y lo que quiera, y más aún, si quiere, no responde, pero resulta y pasa que si hace esto, ¡eso TAMBIÉN es una respuesta!, por eso es que el planificador debe entrenar bien a los entrevistadores para que con habilidad obtengan informaciones más allá de las evidencias, de esa manera, por ejemplo, puede ponerse a alguien que solamente le pregunte a adultos mayores, otro a adultos jóvenes, otro a primeros votantes, en fin, hay todo un universo de elementos a explotar al momento de diseñar una exit poll, mucho más allá de ponerse “cada X cantidad de salientes, entrevistar a uno”.

La escogencia del lugar para este tipo de trabajo de levantamiento de datos es otro criterio estratégico para determinar el impacto del mensaje del candidato en determinado estrato social, sector demográfico-cultural o espacio característico del electorado, por ejemplo, no será igual el análisis del exit poll a renglones de edad exactamente iguales, pero una en un sector de clase media-alta mientras la otra es en una barriada popular, o una aplicada cerca de una iglesia católica a una cercana a un templo evangélico, y así sucesivamente.

Más allá de todo lo anterior, aunque sobre la eficacia de los exit polls no hay nada escrito a favor o en contra en forma determinante, ellas han sido utilizadas como recurso para la legitimación de resultados aun cuando los únicos resultados legítimos y oficiales deberían ser los que emanan de la autoridad oficial de conteo y escrutinio de votos. Shevardnadze en el 2003, en Georgia, y Yanukovych en Ucrania, en 2004, seguro escriben esta parte del artículo mejor que este servidor.

Las exit polls pueden servir como herramientas de control de daños para aprender de los errores cometidos durante la campaña electoral. El planificador electoral debe hacer rendir estas rutinas en caso de que exista el presupuesto para llevarlas a cabo y diseñar preguntas inteligentes que permitan obtener lo subyacente.

Pero si bien la pregunta más clara y evidente de la exit poll ya la sabemos, de la pericia con la que el planificador político electoral diseñe la parte operativa de este ejercicio de levantamiento de datos, surgirá información estratégica de mucho valor, tanto para un ejercicio eficiente de la victoria, como para la conducción inteligente de la derrota. No debe este especialista preparar este procedimiento sin saber con exactitud lo que desea obtener, porque el terreno de la política es uno de los pocos espacios de la vida humana donde ganando se puede perder y perdiendo, se puede ganar.

@Joalsaro

 

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