Cómo la Reserva Federal ayudó a exportar el Socialismo del Siglo XXI

septiembre 27, 2018

Por: Hugo Balderrama | Lic. en Economía y Lic. en Ciencias Políticas

El Comandante de la Armada Venezolana Pedro Pedrosa, ahora retirado y  dedicado a la consultoría  política, quien además me honra con su amistad, es autor del libro “Así se exportó la revolución”. La obra describe la política expansionista del Socialismo del Siglo XXI y el peligro que ésta representa para la vida del resto de las naciones sudamericanas.

Todos los proyectos socialistas necesitan de cuatro elementos que sirven de sus pilares.

Primero, un componente místico religioso que dé sustento moral. Segundo, un plan político que sirve de guía para llevar a la sociedad a su “liberación”.  Tercero, un enemigo que es la representación del mal, y a quien se debe destruir sin compasión. Y cuarto, una fuente de recursos económicos que serán usados en la búsqueda del  “paraíso” socialista.  Pedrosa describe muy bien esos cuatro elementos.

La exaltación de la figura de Simón Bolívar a la categoría de “semidiós” es el componente religioso. El bolivarianismo, instituido por el General Eleazar López Contreras, es la única fuente de verdad y bondad, nada malo puede salir de ahí. Obviamente, Hugo Chávez se asocia con mucha facilidad a esta figura. Chávez usó la figura del Libertador para redactar una nueva Constitución y fundar la “República Bolivariana de Venezuela”.

Una vez fundada la “nueva” Venezuela, era el momento propicio para poner en marcha el proyecto político. Por un lado, se tomó la teoría del argentino Norberto Ceresole como justificativo para poner a las Fuerzas Armadas al servicio de la revolución y el líder máximo de la misma. Por otro, se empezó un bombardeo de planes sociales, una política de expropiaciones masivas y una exaltación de la pobreza revolucionaria, el mismo Chávez manifestó: “No importa que andemos desnudos, no importa que no tengamos ni para comer, aquí se trata de salvar la revolución”; obviamente se refería al pueblo de a pie, los jefes socialistas jamás andan desnudos. Y, finalmente, había que darle proyección internacional a la revolución. Chávez fue el creador de varios organismos internacionales paralelos: La ALBA, para impulsar la lucha contra la pobreza y apuntalar el socialismo; las alianzas militares con Cuba, Irán, Siria, etc; y el apoyo frontal a grupos terroristas al interior de Colombia que fueron causa de enfrentamientos con Álvaro Uribe.

Chávez, además, se adscribió a la retorica anti occidental y anti americana. Teoría diseñada por El Foro de Sao Paulo que buscaba trasladar la dialéctica marxista de la lucha de clases a la lucha de sexos, géneros y de etnias. Ahora había que liberar a la mujer del patriarcado, a los homosexuales de la homofobia, a los indios del colonialismo y a América Latina del imperialismo yanqui. De ahí que la revolución bolivariana veía como aliados a la vieja revolución cubana y al naciente “proceso de cambio” de Evo Morales en Bolivia.

La exportación del Socialismo del Siglo XXI tuvo un apoyo extra, y muy grande: la irresponsable política Norteamérica respecto al dólar.

A partir del ataque a las Torres Gemelas en 2001, la Reserva Federal de los EE UU, su banco central, estimuló la economía de dos maneras. La primera fue reduciendo artificialmente las tasas de interés de referencia, eso le dijo no solo a EE UU, sino al resto del mundo: que existía más ahorro disponible para encarar proyectos. Y la segunda fue el mayor nivel de gasto federal de los últimos 70 años. Obviamente, con esa cantidad de dólares circulando los precios de los commodities se dispararon; casualmente, los productos que naciones como Venezuela exportan. La inflación de EE UU le permitió al gobierno de Hugo Chávez acceder a una enorme fuente de dólares para exportar su proyecto político por toda la región.

El socialismo del Siglo XXI es una amenaza latente en nuestra región. Gracias a Dios, en Bolivia su avance ha sido más lento, pero como manifiesta la filósofa Yorbis Esparragoza, es hora de luchar por nuestra nación en todos los frentes posibles. Por eso la necesidad de formar partidos políticos de derecha que sean los guardianes de nuestro país.

@hugobalderrama

 

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