Prólogo largo para un epitafio corto

abril 4, 2017

Por: Pedro Pedrosa.

Por primera vez en mucho tiempo siento la certeza de que el régimen comunista que oprime a Venezuela LLEGARÁ A SU FINAL. No tengo información privilegiada, simplemente lo presiento. Me pongo a revisar la gran cantidad de veces que hemos vivido situaciones similares, y dudo, pero cuando reviso la evidencia, percibo algo distinto que me hace pensar que “esta vez, si va a caer” ¿En cuánto tiempo? ¡No sé! Mañana, la semana que viene, a finales de año, pero por fin caerá.

Una mezcla de rabia y desesperanza se ha conjugado, no puedo dar un pronóstico certero no por la actitud que empieza a percibirse en la población, sino por la “DRAMÁTICA” incapacidad de la dirigencia política opositora. Es que tantos años escuchando “Esto es un golpe de Estado”, sin jamás haber reaccionado, muestra un desprecio inocultable por la legalidad ¿Por qué se han adaptado a tantos Golpes de Estado? ¿Qué diferencia hay entre este golpe y los anteriores? ¿Por qué aun en medio de un golpe, la dirigencia “pide” la “restitución del hilo constitucional”, en lugar de “EXIGIR” el cese de funciones del régimen? Preguntas que sólo ponen en evidencia el divorcio existente entre una dirigencia política empeñada en preservar la “partidocracia” e indolente ante las verdaderas necesidades de una población miserable, desnutrida, azotada por la delincuencia que gobierna desde el palacio de gobierno y en la violencia callejera. ¡NO! Ellos no están contigo, ellos no te acompañan a “marchar”, eres tú quien les sirve de comparsa para fingir valentía ante las cámaras. Los intereses particulares de la partidocracia no son compatibles con el hambre y la miseria, y las elecciones son importantes para los partidos, pero la realización de elecciones no detiene las balas del hampa, ni llena con comida los refrigeradores y las despensas de los hogares venezolanos.

En política las cosas no son como deben ser, y eso que últimamente es conocido como “corrección política” impera no solo en Venezuela, sino en todo el planeta. La verdad es que HOY una democracia en Venezuela no es viable, y digo hoy en el supuesto de que hoy el régimen cese sus funciones. NADIE en Venezuela ha planteado los gravísimos problemas que Venezuela enfrentará en el post chavismo. Bandas armadas, grupos fundamentalistas religiosos, guerrilleros colombianos instalados en Venezuela con la anuencia del régimen; una generación que creció en el resentimiento, desnutrida, con precarias herramientas para razonar; alrededor de 300 mil víctimas de la delincuencia en 18 años ¿Cuántos huérfanos habrán dejado? No seguiré haciéndome preguntas, simplemente les diré lo que con absoluta certeza sé que ocurrirá.

De caer el régimen y pasar el poder a manos de la dirigencia política hoy congregada en la MUD, la población venezolana en general tendrá una sensación de alivio inmediata (la misma que yo respiré el 12 de abril de 2002 temprano en la mañana), esa sensación de alivio hará que de inmediato se nos olviden las 300 mil víctimas de asesinato, los días mal gastados haciendo tortuosas e improductivas colas para conseguir alimentos, las no contabilizadas muertes a causa de la escasez de medicamentos. Todos (estoy generalizando) perdonaremos los años de estéril “oposición” producto de esa gratificante sensación de “alivio”. Las nuevas autoridades nos llenaran la cabeza, los ojos, los oídos y el olfato con el discurso de la “reconciliación nacional”, reconciliación que desde mi perspectiva ya se dio (ya que el 90% del país DESEA salir del régimen), lo que no se ha dado es la reconciliación de cúpulas, es decir, la repartición consensuada del botín. Una vez se acuerde esa repartición, se dará la caída del régimen y el discurso de “unidad nacional y reconciliación” será el Valium con el cual nos meterán la participación de connotados dirigentes chavistas en el nuevo, sin embargo, lo aceptaremos porque “qué alivio” (si recuerdan la sensación de alivio con la que inicié este párrafo).

La economía no será reactivada con la participación del sector privado libre para invertir y producir, las nuevas autoridades pedirán dinero al Fondo Monetario Internacional y buena parte de ese dinero será orientada a reactivar la famélica PDVSA, la cual una vez reactivada garantizará que el rentismo y la “distribución de riqueza” continúe siendo el modus vivendi de esta república bananera. Otra parte de ese dinero ingresará a los bolsillos de nuevos y viejos burócratas.

Ni el hampa, ni las distorsiones a la economía serán prioridad, pero (insisto) todos estaremos “muy aliviados”. La “revolución bolivariana” para el nuevo gobierno irá al hospital y ese nuevo gobierno le dará oxígeno para que sobreviva. Por mi parte solo aspiro para la “revolución comunista” una lápida con el breve epitafio “Aquí se pudre en el infierno la ignorancia y el resentimiento”.

@soypedropedrosa

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