Los bufones de la historia: socialismo y colaboracionismo, la crónica de un ritornelo

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Por: Edgar Blanco

Hannah Arendt expresó que los soviéticos fueron los primeros en aplicar sistemática y deliberadamente el conjunto de hechos que siguieron a la revolución francesa para asegurar su supervivencia política, y ello significó que el proceso ruso siguió el camino del terror que solo se detuvo con la guerra con Japón en el año 1939 y con Alemania en el año 1941. Si bien todos sabemos cuáles fueron sus resultados en el año 1989, es de notar que esta acción deliberada rusa se convirtió en dogma para todos aquellos que trataron de emular la aventura soviética indiferentemente de si las causas que llevaron a ese acontecimiento se correspondían o no con la vivencia de los que intentaron reproducirla de alguna u otra manera en Rusia y en alguna u otra parte del mundo. Esta experiencia nos lleva a la situación venezolana actual.

La clase dirigente que conduce la tiranía venezolana con la fraudulenta asamblea constituyente ha comenzado a reproducir, cual manual de procedimiento, el proceso ruso lo cual significa que, además de la distorsiones presentadas por haber aplicado una idea a una realidad de un pasado que ya de suyo estaba distorsionada, se agrega el dogma aplicado a una ideología que los ha llevado voluntariamente a una trampa cuyo destino es la propia destrucción como lo hemos venido observando y padeciendo: abandono de la población por seguir un proyecto político histórico, default económico, sanciones de diferente naturaleza, etc., y, aún más grave que eso, impedir a los venezolanos que desarrollen libremente sus potencialidades para decidir su propio destino.

En esta reproducción han puesto en marcha, desde el 15 de octubre, una purga dentro del partido y en el seno de la Fuerza Armada Nacional (FAN) que ha continuado hasta ahora con el inconveniente de que, luego del fraude cometido el día antes indicado, dentro del marco de unas elecciones donde los partidos que conformaban la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) fueron grotescamente burlados, ha producido un inesperado efecto dentro de sus filas en el sentido que, junto con la disolución de lo que fueron las fuerzas de unidad democrática, se ha iniciado una lucha interna por capturar la renta de los despojos de la estructura del Estado que en sí mismo se presenta como una dispersión. Esta lucha también se ha presentado en el seno de la fraudulenta asamblea constituyente comunal y se ha evidenciado en las deserciones que han afectado dicha congregación. Hasta ahora, lo que se observa que aún mantiene la cohesión es la Fuerza Armada Nacional, pero esta cohesión funcionalmente depende de la capacidad logística que posea para sostener operaciones militares indiferentemente de cuál sea su naturaleza. Ahora más que nunca esta entidad va a ser sometida a presión para cumplir aquella función que históricamente han cumplido los militares: la defensa del espacio geográfico.

Así pues, además de la completa desconexión de la clase partidista venezolana con la población se está observando una disolución de los ligamentos que unían sus estructuras estamentarias que ha sido acelerada por las previstas elecciones para la adjudicación de alcaldías. Todo esto se está produciendo dentro de un contexto de colapso institucional realizado en parte de forma deliberada. Este colapso institucional ha empobrecido al venezolano, lo ha sometido a una situación de soledad no deseada dentro de un contexto signado por la implantación de dispositivos de control basados en el terror y el riesgo altísimo y permanente de que nos alcance la muerte de manera no esperada de muchas y variadas formas. El carácter deliberado del colapso obedeció a que el manual de procedimientos aprehendido de la experiencia pasada indica que hay que destruir todo para poder construir un nuevo hombre y una nueva sociedad. Y no han podido lograrlo por la existencia de una sociedad que resiste más allá de la clase política.

En este sombrío contexto a la tiranía sólo le queda usar la coerción en sentido amplio como gestión de gobierno, en medio de una creciente presión internacional, con la finalidad de sostenerse hasta el año 2018 donde se realizarán elecciones en Colombia, Brasil, México y EE UU, cuyos resultados pudieran paliar la situación venezolana. Los aliados cercanos de la tiranía venezolana, es decir, Cuba y las FARC también se encuentran en una situación parecida de inestabilidad crítica.

Este texto ha sido editado para su publicación en Polemos Politic. Para leerlo completo acceda aquí.

@nomade25

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